El proyecto de ley sobre el aborto y la cruzada a favor de la vida

El tratamiento del proyecto de ley por el cual se pretende despenalizar el aborto llega a la cuenta regresiva para su debate en el Senado, mientras, en los medios, en las calles y en las redes continúa una fuerte campaña que, como eje principal tiene a la desinformación, la generación de confusión y posturas que llevan a escraches, actos vandálicos y agresión.

Mientras la opinión pública intenta entender este debate para saber si cruza la calle a uno u otro lado, los senadores enviaron la iniciativa a las comisiones de Asuntos Constitucionales, Justicia y Asuntos Penales, y Salud, y a la vez curiosamente retirada de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, siendo que -en caso de obtener dictamen y luego en recinto, transformarse en ley-, se deberían establecer los mecanismos de financiación para que la Salud Pública argentina atienda los casos de interrupción voluntaria de la vida durante el embarazo.

Entre tanta confusión general que se viraliza, buscan la victimización de la mujer con el objeto de defender y justificar al aborto como una “decisión libre y única” de la mujer, sin tener en cuenta la vida que se está gestando ni la necesaria participación del hombre.

No hace falta ser experto, entendido ni un letrado para entrever que detrás del proyecto de ley que busca despenalizar el aborto en Argentina hay grandes intereses económicos ocultos, o no tanto. Investigaciones periodísticas han puesto en evidencia la presión de la multinacional -y principal beneficiaria con el negocio de los abortos en el mundo-, Planned Parenthood, se estima que estos intereses de origen británico, para su tratamiento en Diputados, desembolsaron al menos unos 5 millones de pesos.

Para muestra, alcanza un botón. Las organizaciones pro-aborto (valga la analogía) nacieron repentinamente y se reprodujeron a través de ciertas celebridades que, gratuitamente, no encabezarían ningún tipo de campaña socio-política, ganando espacios en determinados medios los cuales tampoco son filántropos, sin dinero no hay segundos de aire.

Pero, más allá de estas discusiones, lo fundamental, lo realmente importante y sustancial está en los argumentos:

  • Hablan los casos de mujeres violadas o en los de salvar la vida de la madre: nuestro Código Penal contempla el aborto en casos de violación como en los de riesgo para la madre.
  • Entonces hablan de salvar la vida de la mujer que aborta clandestinamente: en principio como todo procedimiento delicado, un aborto es siempre riesgoso. Pero más importante aún, si lo que se quiere es preservar la vida de la mujer que no desea ser madre, pues que se enfatice aún más en la educación y el sexo seguro y responsable. El resto es un delito, interrumpir un embarazo es quitar una vida, y aunque quieran minimizar el impacto en la sensibilidad de la opinión pública utilizando eufemismos como “gestante”, “embrión”, en vez de hablar de una vida y de una madre que, en definitiva, es lo que es…
  • Hablan del derecho a elegir: ese derecho lo ejercen en varios momentos, el primero de ellos cuando eligen tener relaciones sexuales (sabiendo que una de las posibles consecuencias del sexo es el embarazo), segundo cuando tras decidir tener sexo se determina cuidarse con algún método anticonceptivo y la confiabilidad del mismo (no es lo mismo el coito interrumpido que, por ejemplo, el preservativo, el implante o la inyección). Una vez que, para bien o para mal, se tomaron estas determinaciones, si la consecuencia fue el embarazo no planificado o no deseado, comienza otro derecho, el derecho a la vida del bebé que se está gestando.
  • Utilizan frases como “mi cuerpa es mía”: que además de ridiculizar el idioma, y no tener ni la más mínima noción de los significados y acepciones de nuestra tan rica lengua; pierde total sentido de momento que el aborto determina el interrumpir la vida de una tercera persona, del hijo por nacer. No se decide sobre el cuerpo de la mujer, no está decidiendo mutilarse una pierna o brazo, sino quitar una vida que se desarrolla en su vientre, siendo la madre el vehículo natural.
  • Es por demás sexista y autoritario: la mujer puede decidir sin importar lo que el padre sienta o quiera. Según el proyecto de ley no hace falta consentimiento del padre para que se produzca el aborto. Pero así como sostienen que el padre no tiene que intervenir, en los casos en los que la decisión es continuar con el embarazo el padre sí tiene la obligación de mantener. Tremenda contradicción.
  • Hablan del aborto a la semana 14: desnaturalizando la vida como un proceso continuo. La vida empieza con la gestación y desde entonces… la vida es vida (¿muy simple no?).
  • Sostienen que el aborto es necesario porque falta educación sexual: ¿en todo caso entonces no sería necesaria una política de educación sexual y salud reproductiva mucho más proactiva, en vez de decidir quitar una vida?

 

En Misiones, desde hace al menos cuatro años la educación, concientización y sensibilización sobre educación sexual y salud reproductiva, así como de prevención del embarazo no planificado en adolescentes se viene fortaleciendo desde diversos sectores: a través de la labor de la Vicegobernación, a cargo de Oscar Herrera Ahuad; del Ministerio de Salud Pública, que dirige Walter Villalba, el Ministerio de Educación, Ivonne Aquino, del Consejo General de Educación, tanto a partir del trabajo de su titular Mauricio Maidana como del vocal Miguel Pintos, del ministro de Desarrollo Social, Lisandro Benmaor, desde la Cámara de Representantes por intermedio de la pro-secretaria Legislativa del Centro del Conocimiento Parlamentario, Silvana Pérez Monnin; y concejales como el caso del posadeño Manuel Sánchez, entre muchos otros más, pero todos estos en definitiva conozco plenamente su gestión.

Además, en todos los hospitales públicos de la provincia, Centros de Atención Primara de la Salud (CAPS), Salitas de Salud, y Móviles de Salud, se dispone de una amplia gama de métodos anticonceptivos cuya distribución y aplicación es completamente gratuita, sin necesidad de contar con una edad determinada ni tener que, los preadolescentes o adolescentes contar con la presencia de un adulto.

Por ende los mecanismos de protección y cuidado están, los programas educativos y asistenciales existen, si estos “pañuelos verdes” realmente estarían interesados en la vida, en vez de reclamar para tratar de obtener el derecho a matar a un hijo, podrían sumarse y trabajar junto a estos organismos en prevenir, educar y, por sobre todo, a que el sexo sea tomado como un acto responsable.

Las tres principales causas de muerte de mujeres en Argentina son el cáncer de mama, el cáncer de útero y el infarto, tampoco se ven tremendas campañas de estos sectores para prevenir y ayudar a reducir estos casos con el mismo énfasis.

Si el verdadero interés es defender la vida, además de la educación y prevención, en vez de promover la interrupción voluntaria de la vida, deberían bregar para que se modifique y simplifique la Ley de Adopción, y darle una oportunidad real a las miles de familias que están en lista de espera para poder ser padres.

En esta enumeración, quedo al margen de los argumentos religiosos, no por considerar menos importantes los postulados que se ejercen desde los distintos cleros, sino porque la vida se defiende mucho más allá de la misma fe. Dentro de su intolerancia y depotismo los grupos pro-aborto han mantenido mensajes y actitudes violentas, incluso vandálicas contra iglesias y catedrales (como así también contra espacios públicos, culturales e históricos).

Al margen también de los planteos jurídicos, por los cuales, de aprobarse este proyecto, Argentina violaría todos los pactos y tratados internacionales, entre ellos la misma Convención de Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), y la Convención de los Derechos del Niño que expresa clara y puntualmente en su preámbulo: “Teniendo presente que, como se indica en la Declaración de los Derechos del Niño, el niño, por su falta de madurez física y mental, necesita protección y cuidado especiales, incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento. Declarando de esta manera, también la Argentina como país adherente, que se considera niño incluso a la persona antes de nacer.

 

¿Qué dicen las mayorías?

Lejos de las campañas publicitarias y los fondos para las movilizaciones, los sectores a favor de salvar a las dos vidas demuestran ser la verdadera mayoría en el país. A tal punto que hasta el 14 de junio pasado Radio Mitre (medio que sostuvo un fuerte discurso pro-aborto), realizó una encuesta de la cual participaron casi 30 mil personas, el resultado: 51% en contra de la despenalización del aborto, 11% en duda y 38% a favor.

Por otra parte, y dentro del mismo grupo de concentración de medios, Marcelo Bonelli lanzó su propia encuesta, en la que se registraron cerca de 80 mil votos, de los cuales el 84% se pronunció en contra de la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo, y el 14% a favor del aborto voluntario.

Por su parte, el reconocido periodista Mariano Obarrio daba a conocer el 12 de junio último que más de 650 mil argentinos habían firmado el acta a favor de salvar las dos vidas, es decir, en contra el proyecto de ley del aborto.

Números por demás elocuentes que muestran claramente que, más allá de toda campaña de desinformación y confusión, hay una gran mayoría de argentinos, con conciencia social, con valores, con respeto por la vida.

En fin…

 

 

Norman Federico Ullrich

REPORTE MISIONES

 

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