Decenas de brasileños visitaron la tumba de Ayrton Senna

A pesar de la amenaza del coronavirus, decenas de brasileños visitaron a lo largo de este viernes la tumba de Ayrton Senna, el ex campeón de Fórmula 1 fallecido en un accidente en el Gran Premio de Italia hace 26 años y cuyos restos descansan en el cementerio de Morumbí, San Pablo.

El triple campeón mundial de F-1 (1988, 1990 y 1991) aún es añorado en Brasil, que en la actualidad batalla contra el avance del coronavirus, que deja en el país casi 6.000 muertes y más de 85.000 casos confirmados.

El 1 de mayo de todos los años acostumbra a reunir a decenas de simpatizantes en el cementerio de Morumbí. Ni siquiera la mayor pandemia global del último siglo pudo romper con la tradición.

Senna nació el 12 de marzo de 1960 en San Pablo y murió con apenas 34 años en un Gran Premio de San Marino que nunca debió celebrarse, marcado por la desgracia, pues un día antes murió el piloto austríaco Roland Ratzenberger, tras un choque casi frontal con la barrera de protección.

En la carrera disputada aquel domingo de 1994, el brasileño perdió el control de su monoplaza a 300 kilómetros por hora al entrar en la curva Tamburello y se estrelló contra el muro cuando completaba la séptima vuelta.

La causa del accidente fue la rotura de la barra de la dirección. El tremendo impacto hizo que saliera disparada una pieza de la suspensión delantera contra su casco, causándole graves lesiones cerebrales y su posterior muerte.

El hecho fue una conmoción nacional y dejó huérfano a un país que desde entonces no ha vuelto a levantar un campeonato mundial en la máxima categoría del automovilismo.

Más de un cuarto de siglo después, la escudería italiana Ferrari se unió al sentimiento de millones de brasileños al recordar en sus redes sociales al que calificó como uno de sus «rivales más grandes».

Y en Brasil, el Instituto Ayrton Senna, una organización sin ánimo de lucro conducida por la familia del piloto y centrada en mejorar la educación de los jóvenes, también evocó su legado: «En 26 años, sus valores están vivos e, incluso en un momento tan delicado para todos nosotros, su historia rescata la fuerza y la determinación que todos necesitamos para seguir adelante».

Fuente: página 12

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