En la misma sintonía, el referente Walter Kesterke, destacó la conquista histórica que significa la habilitación después de muchos años para alcanzar este sueño y obtener los papeles. «Compartimos la alegría teniendo en claro que éste no es el logro de una persona; acá no se pone en valor el trabajo y el esfuerzo individual, sino el de la comunidad y la organización que comenzó cuando un grupo de 73 productores se juntaron, y pelearon juntos detrás de un mismo objetivo», remarcó.
Recordó que el MAU tuvo respuesta cuando pidió el cese de facultades; el acompañamiento del IMaC y el crédito para avanzar. «Festejamos que desde el Estado hayan tomado la decisión política de ayudar al trabajo colectivo de familias productoras, y no de un individuo porque nosotros conformamos una comunidad», enfatizó Walter.

«Este primer matadero formal es una conquista del territorio»
Durante la recorrida por las obras y los avances operativos, integrantes de la asociación y referentes institucionales evaluaron los procesos, revisaron etapas de ejecución y proyectaron los próximos pasos de esta iniciativa comunitaria. La jornada incluyó además instancias de capacitación y charla sanitaria, reafirmando que la formalización no es un trámite, sino una decisión estratégica para producir con calidad, cuidado y responsabilidad.
La historia del MAU tiene la característica central de que desde el comienzo, el proyecto se sostuvo con organización, persistencia y articulación. En ese camino, el acompañamiento de instituciones del Estado resultó clave, entre ellas el IMaC, el Ministerio de Salud Pública y el Concejo Deliberante local que integran un esquema de trabajo que permitió destrabar gestiones, ordenar requisitos y convertir una necesidad del territorio en una respuesta real.
En ese marco, Martín Sereno, valoró el sentido profundo de la conquista alcanzada. «Cuando el Estado acompaña de verdad a las iniciativas comunitarias, pasan estas cosas y se transforma un problema histórico en una solución concreta. Esto no se hizo con discursos, sino con gestión, con presencia y con organización popular».
Consideró que la formalización del MAU se proyecta como un punto de inflexión para la región, al consolidar un circuito habilitado, el Alto Uruguay avanza hacia una nueva cuenca bovina, capaz de generar mejores condiciones para el productor, mayor previsibilidad y un salto de calidad en el abastecimiento.
«Abastecemos a El Soberbio y abarcamos todo el Alto Uruguay»
Mientras que el presidente del MAU recordó que a fin de este año realizarán la asamblea anual, y quieren dejar la administración a los productores y productoras, siempre con el objetivo de buscar soluciones a las necesidades de la comunidad de El Soberbio y preservando las fuentes de trabajo.
«Tenemos que trabajar para que se sumen más socios y socias, porque además, el matadero no abastece sólo a El Soberbio, sino que abarca a todo el Alto Uruguay, y a partir de ahora el que tenga un animal y quiera comercializar, puede hacerlo faenando en buenas condiciones, vender la carne de manera legal, controlada, con el sello del MAU y con el acompañamiento del veterinario, garantizando la sanidad del animal para que llegue con total tranquilidad a la mesa de los consumidores», indicó Simón.
Todos coincidieron que de alguna manera, la habilitación del MAU va de la mano del Programa «Misiones Produce», porque se trata de alimentos con un gran potencial de crecimiento.
«Por ahora sólo contamos con el matadero municipal; pero podemos pensar en uno a escala provincial, porque lo que diferencia uno del otro son las dimensiones y la cadena de frío para que se transforme en un frigorífico; pero no es una locura pensar en concretarlo, y que el día de mañana tengamos el frigorífico de nuestra asociación en El Soberbio y que pueda abastecer al Alto Uruguay», coincidieron.
