El senador Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL), obtiene el 47% de la intención de voto para el balotaje presidencial de Brasil, frente al 45% del actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT).
La segunda encuesta de Datafolha publicada el jueves 15 de octubre reduce de cuatro a dos puntos la ventaja del opositor y configura un empate técnico, con un margen de error de dos puntos porcentuales. La segunda vuelta se celebrará el 25 de octubre, según el relevamiento difundido por Folha de S.Paulo y Reuters.
En el cálculo de votos válidos, que excluye los votos en blanco, nulos y los indecisos, Flávio Bolsonaro alcanza el 51%, mientras que Lula obtiene el 49%. En la medición anterior, publicada el 8 de octubre, el senador registraba el 52% y el presidente, el 48%. La evolución muestra una reducción de la distancia entre ambos candidatos, aunque no permite anticipar el resultado final.
La encuesta consultó a 2.520 electores de 16 años o más en 153 municipios. El trabajo de campo para la intención de voto se realizó entre el 13 y el 14 de octubre, según la publicación de Datafolha. El estudio está registrado ante el Tribunal Superior Electoral (TSE) con el número BR-00466/2026 y tiene un nivel de confianza del 95%.
Lula conserva apoyo entre los sectores de menores ingresos y en el nordeste
La distribución del voto exhibe diferencias marcadas por región, nivel de ingresos, religión y género. Lula mantiene una ventaja entre los votantes de menores recursos, mientras que Flávio Bolsonaro concentra apoyos en el sur del país, entre los electores evangélicos y en determinados sectores de ingresos medios.
Según los resultados publicados por UOL a partir del relevamiento de Datafolha, Lula reúne el 53% de las preferencias entre los votantes más pobres, frente al 38% de Bolsonaro. El presidente también lidera en el nordeste, con el 61% contra el 32%, y entre los católicos, con el 52% frente al 42%.
Flávio Bolsonaro, por su parte, alcanza el 51% en la región sudeste, frente al 41% de Lula. En el segmento de ingresos de dos a cinco salarios mínimos, que representa el 37% de la muestra, el senador obtiene el 55% y el presidente, el 40%. En el sur, Bolsonaro registra el 57% frente al 35% de Lula.
La diferencia también aparece entre los votantes evangélicos: el candidato del PL suma el 62% de las preferencias, mientras que Lula llega al 29%. La encuesta señala que este segmento tiene un margen de error específico de cuatro puntos porcentuales, por lo que sus variaciones deben interpretarse con cautela.
En cuanto al género, Lula conserva una ventaja entre las mujeres, con el 49% frente al 40% de su rival. Entre los hombres, Bolsonaro lidera con el 52% contra el 40% del presidente. Los datos muestran que la disputa no se define por una tendencia uniforme, sino por la capacidad de cada campaña para consolidar sus apoyos y captar a los votantes que todavía no tienen una decisión firme, según UOL.
La evaluación del gobierno de Lula agrega presión a la campaña
La encuesta también refleja las dificultades del presidente para mejorar la percepción de su gestión. El 50% de los consultados desaprueba el gobierno de Lula, frente al 48% que lo aprueba. El 3% no respondió. En el sondeo anterior, la desaprobación era del 49%, mientras que la aprobación se mantenía en el 48%.
En la evaluación general de la administración, el 41% considera que el gobierno es malo o muy malo, frente al 35% que lo califica como bueno o excelente. Otro 23% lo define como regular y el 1% no sabe o no responde.
La distancia entre la aprobación personal del mandatario y la evaluación de su gestión indica que la campaña enfrenta un escenario complejo: Lula necesita ampliar su respaldo sin perder a los sectores que sostienen su base electoral. Para Bolsonaro, el desafío consiste en mantener la ventaja registrada en la primera vuelta y convertirla en una mayoría suficiente para ganar el balotaje.
La medición de Datafolha también muestra un nivel elevado de rechazo a ambos candidatos. El 46% afirma que rechaza a Lula como opción electoral, mientras que el 44% expresa lo mismo respecto de Bolsonaro. El 3% rechaza a ambos y el 7% no rechaza a ninguno. La polarización, por lo tanto, sigue siendo un factor central en la disputa, conforme publicó Folha de S.Paulo, evaluación del gobierno y rechazo electoral.
Balotaje: Las propuestas económicas
La economía ocupa un lugar decisivo en la recta final de la campaña. Una información publicada por Reuters el 15 de octubre señala que ambos candidatos priorizan propuestas con impacto electoral, mientras evitan detallar medidas para resolver los problemas estructurales de las cuentas públicas.
Según Reuters, la deuda bruta de Brasil llegó al 82,9% del producto bruto interno (PBI), con un incremento de más de diez puntos porcentuales durante el gobierno de Lula. El dato coloca la política fiscal entre los principales desafíos para la próxima administración, independientemente del resultado electoral.
Flávio Bolsonaro promete acelerar el ajuste fiscal y plantea una mejora del resultado primario equivalente a 1,5 puntos del PBI en 18 meses, aunque su propuesta todavía requiere precisiones sobre los instrumentos que utilizaría. Lula, por su parte, defiende una consolidación fiscal más gradual y sostiene que la reducción del déficit debe preservar la protección de los sectores de menores ingresos.
Los asesores económicos de ambos espacios prometen mantener los beneficios sociales y apuntan a recortes de gastos considerados excesivos. Sin embargo, las reformas de mayor alcance, como los cambios en el crecimiento del gasto obligatorio y en las reglas de actualización de las prestaciones, siguen fuera del centro del discurso electoral.
El debate económico plantea una tensión entre dos objetivos: controlar la deuda pública y sostener el gasto social. La definición de ese equilibrio será relevante para los mercados, las empresas y los hogares brasileños durante el próximo mandato.
Derecha suma alianzas políticas para fortalecerse
El candidato del PL también busca ampliar su respaldo más allá de su núcleo electoral. Reuters informó el 15 de octubre que Flávio Bolsonaro consiguió adhesiones de partidos de centroderecha y derecha, entre ellos PP, União Brasil, Republicanos y Podemos.
Las alianzas podrían darle una base parlamentaria amplia en caso de ganar la presidencia, con capacidad para reunir más de 280 bancas en la Cámara de Diputados y hasta 50 en el Senado, de acuerdo con el análisis de Reuters. Ese respaldo sería importante para impulsar reformas económicas y negociar con un Congreso fragmentado.
La construcción de una coalición también supone compromisos políticos. Bolsonaro necesitaría negociar espacios de gobierno con los partidos aliados, mientras que Lula enfrenta el desafío de ampliar su base más allá de los sectores que ya respaldan al oficialismo.
El resultado de la segunda vuelta no definirá únicamente quién ocupará la Presidencia. También determinará qué fuerza tendrá mejores condiciones para construir mayorías legislativas y llevar adelante su programa económico.
Diez días para definir una elección marcada por la polarización
Con la votación prevista para el 25 de octubre, las campañas ingresan en la etapa decisiva. La nueva medición de Datafolha muestra que Flávio Bolsonaro mantiene una ventaja numérica, pero la distancia con Lula se encuentra dentro del margen de error.
El comportamiento de los votantes que apoyaron a otros candidatos en la primera vuelta, la participación electoral y la capacidad de cada espacio para movilizar a sus simpatizantes serán factores relevantes para el resultado. También pesarán la evaluación del gobierno, las propuestas económicas y el nivel de rechazo que generan los dos contendientes.
En este punto se debe recordar que la encuesta representa una fotografía de las preferencias durante los días de trabajo de campo, no una predicción del resultado. Con el 47% frente al 45% en votos totales y el 51% contra el 49% en votos válidos, la disputa permanece abierta.
Fuente: Urgente 24. Por: Norma Cabada.
