Destacó que aunque el fenómeno de El Niño todavía no ingresó en su fase de mayor intensidad, las primeras lluvias ya encendieron una señal de alerta en distintas zonas productivas de Misiones.
Esto se evidencia en caminos rurales deteriorados, lotes con exceso de agua y cultivos afectados y muestran que la provincia debe prepararse para un escenario climático que podría intensificarse durante los próximos meses.
Frente a este panorama, Sereno remarcó que la mejor herramienta para enfrentar este tipo de situaciones es la anticipación. «El fenómeno climático todavía no comenzó plenamente, pero ahora es cuando tenemos que actuar. La diferencia entre una lluvia intensa y un desastre climático muchas veces está en las decisiones que se toman antes. Preparar las chacras, fortalecer la infraestructura y brindar información a tiempo puede reducir significativamente las pérdidas», sostuvo.
«Son producciones muy sensibles al exceso de humedad. Una lluvia extraordinaria puede provocar anegamientos, favorecer enfermedades, destruir invernaderos o impedir el ingreso a las chacras para cosechar. Por eso es tan importante trabajar antes de que el fenómeno alcance su mayor intensidad», indicó.
Agregó que es necesario que la gestión del riesgo forme parte de las políticas públicas dirigidas a la agricultura familiar y enfatizó que la prevención resulta mucho más eficiente que intervenir una vez producidos los daños.
Las emergencias climáticas no empiezan el día que ocurre la tormenta, sino mucho antes, «cuando sabemos que existe un riesgo, decidimos si nos preparamos o no. Y el Estado tiene la responsabilidad de acompañar a los productores con información, asistencia técnica y herramientas que les permitan reducir su vulnerabilidad».
Sereno anunció que el IMaC continuará recorriendo los municipios y difundiendo recomendaciones técnicas para que cada familia productora pueda adaptar su sistema de producción a las condiciones que traerá El Niño.
Destacó que la agricultura familiar sostiene una parte muy importante de los alimentos frescos que se consumen en Misiones. «Cuidar a quienes producen también es cuidar la seguridad alimentaria de toda la provincia. La prevención no evita que llueva, pero puede impedir que una tormenta se transforme en una pérdida irreversible para cientos de familias», concluyó.
