El Servicio de Rehabilitación del Hospital Escuela de Agudos “Dr. Ramón Madariaga” presentó en un ateneo de Rehabilitación y Fonoaudiología un protocolo de decanulación para pacientes con traqueotomía, una herramienta común que ordena la evaluación, el tratamiento y el retiro de la cánula en etapas claras para todos los profesionales que intervienen, con el propósito de evitar intubaciones y cánulas prolongadas, reducir secuelas y optimizar los recursos hospitalarios, y que ya se aplicó con un resultado muy distinto en un hombre de 49 años, con la meta de extenderse a todas las áreas del hospital y a otros efectores de la provincia.
Un camino delicado, ahora con mapa
Hay procesos médicos que se ven poco desde afuera y pesan mucho adentro. Un paciente con traqueotomía respira gracias a una cánula que, salvada la urgencia, debe dejar de ser parte de su vida en el momento justo y de la manera correcta. A ese tramo, el de retirar la cánula y devolver la respiración por la vía natural, se lo conoce como decanulación, y hasta ahora dependía en buena medida del criterio de cada equipo.
Ese es el vacío que quiso llenar el ateneo. La licenciada Adriana Genes, fonoaudióloga del Servicio de Rehabilitación, explicó que el protocolo recorre todas las etapas: la evaluación del paciente, el tratamiento y, finalmente, la decanulación tras la rehabilitación de la vía aérea. “Es una herramienta en común para todos los profesionales que asisten a un paciente con traqueotomía”, planteó, y detalló lo que se busca evitar con ella: el uso prolongado de la cánula, las secuelas asociadas, las internaciones extendidas y el consumo innecesario de recursos del hospital.

De la sala de ateneo a toda la red
La ambición del protocolo excede el servicio que lo diseñó. Según se expuso, la idea es implementarlo en todas las áreas de atención del Madariaga, desde emergencias hasta clínica médica, y llevarlo además a otros hospitales de la provincia. En un sistema donde cada paciente puede pasar por varias manos, hablar un mismo idioma clínico deja de ser un detalle y se vuelve una garantía de continuidad.
Un caso que le puso rostro al protocolo
La teoría cobró cuerpo con un paciente. La licenciada Carla Cesino, también del Servicio de Rehabilitación, presentó el caso de un hombre de 49 años que había atravesado una intubación prolongada y en quien fue posible aplicar el protocolo de punta a punta, etapa por etapa. El resultado, contó, fue muy diferente. Para Cesino, el valor de lo ocurrido va más allá de un desenlace favorable: consiste en haber podido presentar el protocolo y, con él, establecer los mismos criterios para tratar a este tipo de pacientes.

Un servicio que trabaja en cuatro frentes
El ateneo se apoya en una trayectoria que la fonoaudiología del Madariaga viene mostrando puertas afuera. Las profesionales trabajan en consultorios, internación, terapia intensiva y talleres grupales de rehabilitación neurolingüística, con evaluaciones y acompañamiento para personas con alteraciones del habla, la voz, el lenguaje y la deglución. Al definir la disciplina, la propia Genes lo resumió con una frase que hoy se lee como antesala del protocolo: “Ser fonoaudiólogos es acompañar, rehabilitar y devolver funciones esenciales como comunicarse y alimentarse”.
El contexto numérico explica por qué ordenar procesos importa. En el balance de 2024, el responsable del Servicio de Kinesiología y Rehabilitación, licenciado Joaquín Velázquez, describió un equipo solido de kinesiólogos, fonoaudiólogas, psicopedagogas y médicos fisiatras, con una demanda en aumento tanto ambulatoria como en internación. Con un equipo así, compartir criterios entre disciplinas es una forma concreta de multiplicar el alcance de cada profesional.
Fundación Parque de la Salud: la tecnología detrás del cuidado
Ningún protocolo alcanza por sí solo si no existe una estructura que lo sostenga. Ahí aparece el rol de la Fundación Parque de la Salud, cuyo trabajo coordinado con el hospital se traduce en inversión en tecnología calificada para que el conocimiento clínico tenga con qué desplegarse. Ese respaldo se refleja en un centro de rehabilitación y terapia equipado con aparatología moderna y en una oferta de especialidades que incluye cirugía robótica y medicina nuclear.








