Por: Federico Ullrich.
El ciclismo argentino despide a uno de sus máximos referentes. Catriel Soto, conocido como el “Cacique”, anunció su retiro del alto rendimiento con una carta cargada de emoción y gratitud: “No creo en los finales. Sí en el cierre de etapas. Hoy puedo decir, con tranquilidad, que di mi máximo durante toda mi carrera deportiva”.

Una trayectoria que deja huellas
Nacido en Colón, Entre Ríos, en 1987, Soto comenzó a pedalear desde niño y se convirtió en el ciclista de montaña más laureado de la Argentina. Su carrera lo llevó a representar al país en dos Juegos Olímpicos (Londres 2012 y Río 2016), a conquistar 16 títulos nacionales de XCO, y a obtener medallas en competencias continentales y mundiales.
Entre sus logros más destacados se cuentan:
- Medalla de plata en los Juegos Panamericanos Toronto 2015.
- Campeón Panamericano de MTB en 2016 (Catamarca) y 2017 (Paipa, Colombia).
- Subcampeón mundial de Eliminator (XCE) en Andorra 2013 y bronce en Sudáfrica ese mismo año.
- Premio Olimpia de Plata 2013 en ciclismo.
- Más de 40 victorias internacionales, compitiendo en equipos europeos de elite como el BH Coloma Team.
Su presencia en los Juegos Suramericanos también dejó marca: bronce en Santiago 2014 y participaciones destacadas en Medellín 2010 y Asunción 2022.

La carta de despedida
En su mensaje, Soto agradeció a su familia, entrenadores, equipos y seguidores:
“Me llevo muchísimo más que resultados, medallas o carreras ganadas. Me llevo experiencias, aprendizajes, amistades, recuerdos y, sobre todo, la certeza de haber vivido una vida deportiva que alguna vez soñé.”
Con estas palabras, el ciclista dejó en claro que su legado trasciende los podios: es la pasión, el esfuerzo y la entrega lo que lo convirtieron en referente.
Un legado que inspira
El retiro de Catriel Soto de la alta competencia obliga a “dar vuelta la página”, pero cada renglón de su historia deportiva quedará grabado en la memoria del ciclismo argentino. Su ejemplo demuestra que la disciplina y la pasión son herramientas de transformación, y que el deporte puede ser motor de desarrollo comunitario.
Como él mismo escribió: “Nada se termina. Nada muere. Simplemente se transforma.”
Catriel Soto deja la competencia, pero su huella seguirá marcando el camino de quienes sueñan con alcanzar la cima del MTB y, seguramente, lo volveremos a ver con los brazos en alto cruzando la raya, pero ya sin le presión del alto rendimiento, sino disfrutando entre tantos, entre todos, porque los grandes cuando se alejan, es para estar un poquito más cerca.






