Un camión de Misiones Produce trasladó desde la localidad de Pozo Azul hasta Posadas. mil repollos cultivados por una familia productora que decidió diversificar su chacra después de años dedicada principalmente al tabaco.
Esto abre una discusión más amplia sobre soberanía alimentaria, comercialización, arraigo rural y el lugar que puede ocupar la producción de alimentos en el desarrollo económico de Misiones.
Lo que puede parecer una operación comercial pequeña si se la observa aisladamente, es mucho más que eso ya que detrás de ese camión existe una experiencia que permite pensar a otra escala qué y quiénes producen en Misiones, dónde se comercializa y cuánto de la riqueza generada queda en manos de las familias y circula dentro de la provincia.
Luis Francois y su familia estuvieron durante años vinculados principalmente a la producción tabacalera, y desde hace un tiempo decidieron comenzar a diversificar su chacra y producir alimentos. El primer resultado concreto fue esta carga que llegó a Posadas para abastecer el mercado misionero.
El productor resumió uno de los cambios fundamentales que significa contar con un circuito de comercialización. «Antes tenía que ir buscando alguna vuelta», explicó sobre las dificultades que encontraba para colocar su producción.
La posibilidad de tener un destino para lo que se siembra modifica incluso la manera de planificar la chacra. «Podemos plantar hasta un poco más», expresó el joven agricultor.

Producir también significa construir mercado
La experiencia forma parte de Misiones Produce, iniciativa que busca conectar directamente la capacidad productiva de las chacras con la demanda existente en los centros urbanos.
Sin embargo, el desafío excede una carga puntual. «Estos mil repollos tienen un enorme valor porque demuestran en la práctica algo que sostenemos desde hace tiempo, y es que Misiones tiene tierra, productores, conocimiento y capacidad para producir una parte mucho mayor de los alimentos que consumimos», sostuvo el dirigente Martín Sereno.
Agregó que la discusión debe darse en términos de modelo de desarrollo. «Cuando hablamos de desarrollo productivo no podemos pensar solamente en cuánto se produce, sino también qué producimos, el trabajo que genera, cuántas familias pueden vivir de esa actividad y que parte de ese dinero queda circulando en nuestros pueblos y ciudades», señaló.
En ese sentido, consideró que la producción de alimentos posee un enorme potencial para distribuir actividad económica a lo largo del territorio provincial.
«Un repollo producido en Pozo Azul que se vende en Posadas pone en movimiento al productor, a su familia, al transporte, al comercio y al consumidor. Es una cadena de valor que empieza en nuestra tierra y genera riqueza dentro de Misiones», afirmó.
Soberanía alimentaria con resultados concretos
Sereno sostuvo que la soberanía alimentaria no debe quedar reducida a una consigna.
«Soberanía alimentaria significa que los alimentos que nuestro pueblo consume todos los días, puedan ser producidos cada vez más por familias misioneras. Y para eso no alcanza con esperar que las familias produzcan, debemos acompañar, planificar qué hace falta, garantizar calidad y fundamentalmente construir mercados para esa producción», sostuvo.
Mientras que Luis enfatizó que plantar es sólo una parte de la tarea; y saber que existe una posibilidad concreta de comercializar nos permite animarnos a sembrar más».
En ese sentido, Sereno sostuvo que el mercado también se construye y se organiza. «Durante mucho tiempo dejamos solo al pequeño productor que además tenía que conseguir transporte, buscar comprador y negociar individualmente el precio, y así es muy difícil sostener una chacra. Es necesario invertir esa lógica y conocer qué demanda existe, organizar la producción y garantizar canales que conectan esa demanda con nuestras familias productoras», explicó.

De depender de un cultivo a la diversificación
La historia de esta familia de Pozo Azul incorpora otro elemento central como es la diversificación productiva.
Ya que después de años dedicados principalmente al tabaco, decidieron comenzar a producir alimentos. La transformación permite sumar nuevas fuentes de ingresos y aprovechar la chacra durante distintos momentos del año.
Sereno consideró que esa transición debe ser acompañada con políticas sostenidas. «No se trata de decirle a una familia de un día para otro que abandone una producción que conoce desde hace años, sino de construir alternativas reales. La diversificación significa garantizar asistencia, insumos, conocimiento, logística y compradores. La alternativa debe generar ingresos y mejorar la vida de la familia», concluyó.






